jueves, 27 de marzo de 2014

Presentación de proyecto





DIPLOMADO 2014

PRESENTACIÓN DE PROYECTO  



Huele a muerte pero ese tufo a cadáver no proviene del libro. Los libros vivirán. Incluso es posible que hoy su salud sea la mejor en mucho tiempo. Porque evolucionar es evitar el fallecimiento, estar renaciendo, un tipo de inmortalidad. Lo que huele a muerto, en cambio, son las catedrales y los templos donde los colocamos. El modelo. El concepto que tuvimos de libro, lo que el viento se llevó.
Entendamos: La humanidad necesita habilitar recursos para recuperar su pasado, no solo histórico sino su bagaje emocional de fracasos, temores, desarraigo, soledad y la fantasía que alimentarán su futuro. Ese bagaje está constituido por historias. Y esas historias hasta ahora han vivido en un soporte: el papel. Pero el libro no es el soporte, el libro son las historias. Y las historias vivirán, se contarán y se reinventarán, transmitiéndose en libros cuyo soporte cada vez sea menos el papel.


Si entendemos eso, si nos metemos en la cabeza que un libro es una unidad creativa y no un soporte, el panorama se clarifica y se simplifica en algún grado, porque así evitamos el manido debate “libro impreso vs. ebook”. En esta visión eso no existe. En esta visión ni siquiera existe el “ebook”, porque llamarlo así implica volver a reducir al libro a un soporte. Lo que existe es el libro en un contexto de concepción, edición, producción y ventas distinto. Lo que existe es el libro en 2014 igual que existió el libro en 1913.

Como se ve en el análisis anterior, se cuentan con una mano las editoriales en el mundo que han intentado evolucionar al vertiginoso ritmo de los dispositivos móviles, las redes sociales y del mundo virtual en general: donde la mayoría pudo haber encontrado una oportunidad única de evolución solo comparable con el nacimiento de la imprenta, vio en cambio una pesada obligación por actualizarse, por digitalizar sus libros y hasta por abrir perfiles en Facebook y Twitter.



Lo entendieron mal y se cegaron. Asumieron que el cambio implicaba solo una reducción de papel y tinta. Enterraron toda posibilidad de ofrecer a los lectores experiencias de lectura sacando el máximo provecho a los recursos de interactividad y multimedia. Se limitaron a convertir su catálogo a formatos compatibles con algunos e-readers, a pasar sus libros a PDF.

Por falta de visión o por analfabetismo digital, ignoraron un mercado con un potencial de innovación y comercialización asombroso. Porque el mundo sigue consumiendo cultura. Porque la música y el cine y la literatura son sublimaciones humanas que van a perdurar. Seguimos sintiendo, seguimos emocionándonos, seguimos contando historias. El soporte, insistimos, es lo único que va a cambiar.
Tal es visión en la que Kleinman Psycho Books se sostiene: libros que son experiencias, lecturas sociales, participativas, interactividad plena. No se trata de editar y publicar un libro, se trata de diseñar emociones, conducir la navegación.


En ese sentido, la experiencia que ofreceremos será integral, desde el aterrizaje en el portal principal, una plataforma digital con un discurso gráfico propio, un “rostro” digital” particular, e innovadores recursos de interactividad, escalando en un futuro cercano a catálogos personalizados para conectar con los autores y donde los usuarios no se perciban como consumidores sino como espectadores inmersos en un mundo alternativo, con posibilidades y toma de decisiones que impacten en el curso de su navegación.



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